Geobotánica y Climatología (Publication)

Salvador Rivas-Martínez - Dr.H.C.Granada 1.996


Go to:  Read Speech Dr.H.C.Granada 1.996

Excmo. y Magnífico Sr. Rector, Dras. y Dres. del Claustro Universitario, Sras. y Sres.

Deseo que mis primeras palabras sean de agradecimiento a los amigos y compañeros del Departamento de Biología Vegetal, por haberme honrado en grado sumo al proponerme como Doctor Honoris Causa de su Universidad y a la Junta de Gobierno de la Universidad de Granada y a su Rector Magnífico el Prof. Lorenzo Morillas Cuevas, por haberme concedido tan gran distinción. Así mismo, quiero expresar público testimonio de admiración y afecto a mis amigos los Profesores Joaquín Molero y Francisco Valle, con los que he tenido la fortuna de compartir muchas experiencias investigadoras y humanas.

Tras reflexionar sobre cuales hayan podido ser mis merecimientos para la obtención de este privilegio doctoral, sólo encuentro los subjetivos que puedan derivarse del entusiasmo y admiración que desde jóven me ha producido el mundo vegetal andaluz. Pero ese mérito, deseo transmitírselo a mi padre y maestro, fugaz catedrático de esta Universidad, ya que fué de su mano sabia y generosa, como descubrí y aprendí la complejidad y la armonía de los paisajes vegetales de Andalucía, y quien también me hizo contraer un sempiterno afecto y solidaridad hacia todo lo que representa esta tierra.

Dada mi condición de veterano Profesor universitario, sé muy bien por experiencia, el tiempo y el esfuerzo investigador que requiere la obtención del grado de doctor en cualquier Universidad española. Como se me ha honrado tanto con la concesión del doctorado de honor por esta Universidad, voy a intentar justificarme ante el Claustro, presentando como es de rigor un trabajo de investigación, sobre el que voy a disertar muy brevemente.

El trabajo, que se resume en el folleto que publica la Universidad con motivo de este acto. Versa en primer lugar sobre conceptos básicos en Geobotánica, para a continuación discutir sobre algunas razones científicas que me han impulsado a realizar una nueva clasificación bioclimática para la tierra. Asimismo, aprovechar esta oportunidad para mostrar algún resultado aún inédito de estos años de trabajo, en concreto presentar la primera aproximación del mapa bioclimático de Europa, a escala 1:10.000000.

Conceptos básicos en Geobotánica

Geobotánica es el nombre tradicional de la ciencia que trata de la relación entre la vida vegetal y el medio terrestre (geosfera). Con el mismo significado se utiliza el término Ecología Vegetal. Por el avance de estos cometidos científicos han ido surgiendo otras disciplinas y ciencias afines como la Ecología, Fitosociología, Biogeografía, Bioclimatología, etc., que a pesar de tener nombres distintos comparten y asolapan una buena parte de sus contenidos y quehaceres investigadores. Hay que tener en cuenta que el desarrollo de las Ciencias de la Naturaleza ha sido una constante de las últimas décadas.

Más que hacia el descubrimiento de nuevas especies, el interés científico se ha ido decantando hacia el conocimiento de las leyes naturales que rigen la distribución de la biodiversidad en la tierra, así como hacia planteamientos globales en estas Ciencias. Los aspectos ecofuncionales no han sido ajenos a la creciente atención científica en estos campos. El cambio de actitud ha dado como resultado un notable avance epistemológico, la aparición o redefinición de nuevas disciplinas ecológicas híbridas y, sobre todo, una clarificación terminológica y conceptual importante.

Ecología. Hoy se define la Ecología como la ciencia de los ecosistemas, es decir la que estudia las biocenosis y su ecofunción. Las biocenosis, en su acepción más clásica, representan las unidades bioestructurales y ambientales de los ecosistemas. Están organizadas por las comunidades de organismos vegetales y animales, el biótopo o espacio físico que ocupan, y el habitat o ambiente mesológico donde prosperan.

Por sus importantes implicaciones investigadoras y de gestión del territorio, convendría distinguir en la tierra tres grandes espacios o ecosistemas terrestres de uso y jurisdicción antitéticos: los ecosistemas naturales, los rurales y los urbano-industriales. Los ecosistemas naturales y seminaturales, por su compleja biodiversidad son patrimonio científico preferente de los Naturalistas, término neutral y globalizador hoy en desuso frente a otros como: biólogo, geólogo, geógrafo, ecólogo, botánico, etc.., pero que convendría rescatar por su tradición y enjundia. Los ecosistemas rurales, habida cuenta el gran interés económico que tienen en la producción de alimentos y materias primas, son el escenario científico preferente de la ingeniería agrícola, forestal y zootécnica. Por último, los ecosistemas urbano-industriales, por su obvia importancia humana y económica, deberían ser área científica primordial de técnicos industriales y urbanistas.

Fitosociología. La Fitosociología es una ciencia ecológica emanada de la Geobotánica que estudia las biocenosis desde una perspectiva botánica (fitocenosis y fitosintáxones). En otras palabras, se ocupa de las comunidades vegetales, de sus relaciones con el medio y de los procesos temporales que los modifican. Con toda esa información, a través de un método inductivo y estadístico, basado en la realidad del inventario fitosociológico de vegetación, trata de crear una tipología jerárquica universal en la que la asociación séa la unidad básica del sistema taxonómico. Hoy se distingue, además de la Fitosociología clásica o braunblanquetista (cuya unidad es la asociación), la Fitosociología dinámico-catenal o paisajista (cuyas unidades son la serie o sigmetum y la geoserie o geosigmetum). Por ello parece oportuno definir cada una de esas unidades elementales.

Asociación. La unidad fundamental y básica de la Fitosociología es la asociación. Corresponde a un tipo de comunidad vegetal que posee unas determinadas cualidades mesológicas, una precisa jurisdicción geográfica, y unas especies características y diferenciales propias, estadísticamente fieles a ciertas residencias de un hábitat concreto, en un momento estructuralmente estable de la sucesión. A su conocimiento se llega mediante el estudio comparado de los elementos de asociación o inventarios, única realidad objetiva del sistema, en los que se anota y cuantifica la de una comunidad vegetal homogénea particular. La toma del inventario es la operación más importante de la investigación fitosociológica. Las asociaciones de composición florística, estadio, hábitat y biogeografía semejantes, se pueden agrupar en unidades de rango superior; que se denominan alianzas, órdenes y clases.

Sigmentum. La unidad tipológica de la Fitosociología dinámica, también llamada Sinfitosociología es el sigmetum. Trata de ser la expresión sucesionista de una serie de vegetación o dominio climácico, es decir, de un territorio homogéneo en su geografía y ecología, en el que una asociación ejerce la función de clímax. Se denomina también sinasociación o serie de vegetación. El sigmetum, en la versión propuesta por mí hace poco más de una década, representa a todo el conjunto de comunidades vegetales o estadios que pueden hallarse en unos espacios teselares afines como resultado del proceso de sucesión, tanto regresiva como progresiva. Lo que incluye: el tipo de vegetación representativo de la etapa madura o cabeza de serie, las comunidades iniciales o subseriales que la reemplazan, las residencias ocupadas por las comunidades existentes y los factores mesológicos que configuran sus hábitats.

Geosigmetum. Si a una serie de vegetación o sigmetum integramos sus contiguas, es decir, si tenemos en cuenta además de la sucesión el fenómeno catenal, estaremos delante de otra unidad más compleja que hemos denominado geosigmetum o geoserie. Trata de ser la unidad básica de la Fitosociología integrada, al tiempo que la expresión fitosociológica de la ciencia del paisaje vegetal. Se construye con los sigmetum adyacentes que pueden hallarse en la misma unidad fitotopográfica de paisaje (valles, llanuras, montañas, ríos, etc.), en el marco de un territorio biogeográfico concreto (distrito o sector). 
El número de geosigmetum que puede reconocerse en un territorio dependerá del relieve, de la naturaleza de los suelos, del clima y de la ubicación geográfica. No obstante, todo este conjunto se puede reducir idealmente a un modelo general universalizable que es el de: cresta- ladera-valle. Tal marco topográfico elemental permite destacar los tres aspectos geomorfológicos y edáficos más generales en cualquier catena. El más xérico coincide con las crestas o zonas más elevadas, el más húmedo siempre resulta ser el valle o las zonas más deprimidas, en tanto que el situado entre ambos, corresponde a lo que denominamos ladera o llano. El agua de lluvia por gravitación tiende a desplazarse hacia los valles tanto por escorrentía como por percolación, creando con ello una secuencia de humedad creciente en los suelos por aporte lateral. Al mismo tiempo, la erosión hídrica debida a la lluvia favorece la disgregación y arrastre de partículas y solutos hacia abajo, lo que hace incrementar el espesor y trofía de los suelos hacia los pié de monte y los valles.

En el marco elemental descrito -que naturalmente se puede diversificar mucho según sea la escabrosidad del relieve, la litología y la composición de los suelos- es donde se ubican armónicamente las comunidades vegetales y donde se producen los fenómenos sucesionales tendentes a equilibrar el biosistema. La distribución de la vegetación en el modelo general cresta-ladera-valle, va desde la más resistente a la xericidad que ocupa las crestas y los suelos más secos (series edafoxerófilas), a la más exigente en humedad que se sitúa en los valles o depresiones (series edafohigrófilas); quedando la intermedia en aquellos espacios más acordes con lo estrictamente aportado por las lluvias a lo largo del año (series climatófilas).

Podría pensarse que todos los tipos de vegetación ubicados en esos medios sólo antagónicos en lo que al balance hídrico del suelo se refiere hubiesen tenido un origen sincrónico en el territorio, así como que su estabilidad o resistencia fuese similar frente a los cambios climáticos que de un modo rápido o lento, pero de un modo permanente, se están produciendo en nuestras latitudes durante el holoceno. La idea de estabilidad global de los geosigmetum está muy alejada de la realidad, ya que independientemente de su posible alteración por causas naturales o antropozoicas, reacciona y se modifica de forma muy distinta según sean las tendencias climáticas en cada época. Todo geosigmetum alberga tipos vegetacionales no sólo antitéticos en sus exigencias hídricas, sino también fitocenosis muy diversas en la cronología de su aparición y poblamiento del territorio. A grandes rasgos puede postularse que las comunidades edafoxerófilas corresponden a épocas o avances de climas secos y las edafohigrófilas lo contrario. La asunción de estos hechos faculta para realizar múltiples disquisiciones e interpretaciones, así como permite plantear en la Fitosociología dinámico-catenal dos hechos esenciales. Uno sería que cualquier territorio abrupto bien conservado, por lo tanto poseedor de geosigmetum peculiares y diversos, tiene recursos fitocenóticos suficientes para hacer frente él mismo a los cambios climáticos ombrotérmicos que pudiesen producirse, en base a la simple cesión y desplazamiento mediato de aquellas especies y tipos de vegetación higrófilos o xéricos más acordes con la nueva situación climática aparecida. Obviamente, la misma capacidad restauradora con mecanismos similares se produciría en los cambios termoclimáticos, si bien en estos casos serían las especies y comunidades de las series climatófilas de los geosigmetum contiguos, en las cliseries latitudinales o altitudinales, las que se desplazarían. Otro aspecto a tener muy en cuenta es la vecindad de los sigmetum en las catenas, es decir, cual es en cada caso la vegetación edafoxerófila o edafohigrófila adyacente en niveles estructurales equivalentes. Hoy se sabe que el fenómeno de las modificaciones en la vegetación a causa de los cambios climáticos es universal, y que los elementos vivos que se intercambian son especies que tienen una jurisdicción geográfica y bioclimática precisas. Como consecuencia de ello, del estudio comparado de las catenas de amplios territorios, se puede inferir con cierta facilidad los paleoclimas y sus fronteras pretéritas. Con ello se ha abierto la posibilidad de utilizar ventajosamente esta información en el afinamiento de las unidades que se usan en Bioclimatología y Biogeografía, y lo que es más apasionante poder formular modelos vegetacionales teóricos en función de los cambios climáticos.

Microsigmasociaciones. Entre las unidades geobotánicas de reciente formulación en el campo de la Fitosociología Paisajista hay que destacar las microsigmasociaciones y los microgeosigmetum. Una microsigmasociación es un tipo de vegetación que puebla teselas o complejos teselares muy afines de estaciones excepcionales como cornisas, cresteríos, cauces de aguas intermitentes, etc., en el que la sucesión hacia la teórica cabeza de la serie regional se halla bloqueada en algún estadio del dinámico previo. El estudio de estas microsigmasociaciones debe realizarse con una metodología similar a la de las series de vegetación, pero considerando la comunidad dominante en equilibrio con los factores ambientales condicionantes como la etapa madura de referencia.

Microsigmetum. Los microsigmetum son microcatenas vegetacionales que, por lo general, ocupan pocas decenas de metros cuadrados. Están delimitados por situaciones microtopográficas y edáficas excepcionales, que en un pequeño espacio, dan origen a gran número de residencias ecológicas o microteselas, pobladas por comunidades permanentes poco estratificadas, que parecen haber alcanzado su equilibrio dinámico. Por tales circunstancias, la referencia a las etapas maduras de los teóricos sigmetum regionales no es posible o resultaría ambigua. En general los microgeosigmetum corresponden a tipos de vegetación unistratos, ordenados en microcatenas en función de los parámetros mesológicos que los determinan. Las estaciones más favorables a la existencia de microcatenas vegetacionales son cantiles, turberas, ventisqueros, dunas, orillas de lagunas y lagunazos, surgencias de agua, etc. El estudio de estos conjuntos de comunidades permanentes en vecindad debe realizarse dentro de los límites geomorfológicos y estacionales que los han condicionado, procurando seguir el gradiente del factor ecológico causante. Para su jerarquización debe atenderse la estación, a su ubicación biogeográfica y a sus caracteres bioclimáticos, además de a la fidelidad estadística de las comunidades vegetales que concurren, y a las posibles vicariancias con microcatenas similares de otros territorios.

Formaciones vegetales: sistematización

De entre las propuestas sugeridas para el estudio de la vegetación y de sus asociaciones es decir de las estructuras fitocenóticas repetitivas con información catalogable -en base a la concepción que presintió e hilvanó Humboldt en el primer tercio del siglo diecinueve- hay que destacar en primer lugar, las clasificaciones fisionómico y ecológicas con base florística. A tales ensayos geobotánicos de gran trascendencia, cuyo paradigma fue la formación vegetal, podrían referirse los nombres de sus más preclaros creadores y seguidores como Grisebach, Schimper, Drude, Diels, Rübel, Brockmann-Jerosch, Huguet del Villar, Ellenberg & Mueller-Dombois y otros más. Todos esos trabajos representan una parte esencial del contenido epistemológico de la Ciencia de la Vegetación y de la Fitosociología actual.

El concepto de formación, ha variado bastante desde que Grisebach lo introdujera en 1838, con un sentido esencialmente fisionómico. En el Congreso Internacional de Botánica de Bruselas de 1910 ya se definió la formación como la "expresión de determinadas condiciones de vida, organizada por asociaciones que se diferencian en su composición florística, pero que coinciden en las condiciones estacionales y en sus formas biológicas". Las Escuelas Fitogeográficas del primer tercio de este siglo fueron las que más enfatizaron en los valiosos criterios sucesionistas. Así, la Comisión Inglesa de Vegetación definió la formación como "una serie de etapas naturales del desarrollo de la vegetación en una estación dada". Poco después, Clements en Estados Unidos, llamó formación-clímax a la unidad fisonómica final en el proceso de la sucesión. En el momento actual puede considerarse la formación como un "conjunto de comunidades vegetales propio de un amplio territorio, delimitado en primer lugar por la fisionomía resultante de la organización espacial conferida por las formas biológicas (biotipos) de las plantas predominantes, correspondientes al estadio maduro de la serie o clímax así como a sus etapas sucesionales o seriales, tanto priseriales como subseriales. Se tienen en cuenta además, los criterios florísticos, climáticos, edáficos, biogeográficos, paleohistóricos, antropógenos y catenales". Entre las clasificaciones de las formaciones vegetales de la tierra que han tenido más éxito y aceptación general, se pueden destacar en este siglo las de Diels, Brockmann- Jerosch & Rubel, Huguet del Villar y más recientemente, con el apoyo de la UNESCO, la de Ellenberg & Mueller-Dombois.

Clasificación de Diels (1910). Reconoció para el conjunto de la tierra 18 formaciones distribuidas por sus estructuras en bosques (drymium), fruticedas (thamnium), praderas (poium) y herbazales (phorbium), que por el factor hídrico de la estación reunió en cuatro grandes grupos ecológicos: hydatophytia, mesophytia, hydrophytia y xerophytia, cada uno de ellos con unidades diversas. En el medio acuático o hydatophytia distinguió tres formaciones: 1.Thalassium (de talasófitos o de aguas marinas); 2.Limnium (de limneas o de la vegetación arraigada en los suelos subacuáticos de las aguas dulces remansadas); 3.Potamium (vegetación potamófila es decir de las aguas dulces fluyentes). En el medio emergido terrestre no hidrófilo o mesophytia, distinguió seis formaciones: 4.Tropodrymium, para los bosques sabaneros caducifolios; 5.Therodrymium, para los bosques caducifolios templados verdes en verano; 6.Conodrymium, para los bosques de coníferas aciculifolios; 7.Mesothamnium, para las fruticedas de hojas esclerófilas; 8.Mesopoium, para los pastos de sabanas, 9.Mesophorbium, para las formaciones megaforbicas. En el medio terrestre o semiterrestre con balance hídrico positivo o sobrante de agua, hydrophytia, distinguió las cinco formaciones siguientes: 10.Halodrymium, para los bosques tropicales litorales o manglares; 11.Hygrodrymium, para los bosques de lluvia constante; 12.Hygropoium, para las praderas higrófilas, 13.Hygrophorbium para los prados turbosos y bajas turberas planas infracuáticas y 14.Hygrosphagnium, para las altas turberas de Sphagnum abombadas supracuáticas. Por último en el medio terrestre de los climas secos y de suelos con balance hídrico negativo o Xerophytia distinguió cuatro formaciones: 15.Xerodrymium, para los bosques secos, 16.Xerothamnium, para las fruticedas secas espinosas, 17.Xeropoium, para las estepas o pastos secos y 18. Xerophorbium, para los herbazales secos.

Clasificación de Brockmann-Jerosch & Rübel (1919). Aceptaron en primer lugar tres tipos estructurales de vegetación: a)lignosa o vegetación leñosa, b)herbosa, o vegetación herbácea, y c)deserta, o vegetación de los desiertos. En la lignosa incluyeron la silva cuyas especies dominantes son los árboles y la fruticeta , cuyas especies dominantes son los arbustos. En las lignosa reconocieron siete grandes formaciones fisonómico-ecológicas, agrupadas, además de por su aspecto estructural, por sus semejanzas mesológicas, geográficas y sucesionales. Tales unidades zonales las designaron como: 1.Pluvilignosa, para los bosques y fruticedas trópico-ecuatoriales de lluvia con hojas siempreverdes glabras y yemas no protegidas; 2.Laurilignosa, para los bosques y fruticedas tropicales con hojas siempreverdes glabras y verdinegras, dispuestas perpendicularmente a la luz y con las yemas bien protegidas; 3.Durilignosa, para los bosques y fruticedas provistas de hojas siempreverdes y coriáceas, subtropicales y templadas de clima mediterráneo, 4.Ericilignosa, para la formación principalmente arbustiva en la que abundan los fanerófitos de hojas ericoides, propia de climas oceánicos desde los trópicos hasta las zonas polares; 5.Aestilignosa, para los bosques y fruticedas en la que predominan las plantas caducifolias en invierno, de yemas peruladas, propias de países templados y fríos, así como de las montañas subtropicales no muy continentales; 6.Hiemilignosa, para los bosques y fruticedas provistos de hojas durante la época lluviosa y deshojados durante la seca, propios de países tropicales con una estación seca o carente de lluvias; y 7.Aciculilignosa, para los bosques y fruticedas con plantas provistas de hojas aciculares verdes todo el año. En las fitocenosis correspondientes a las herbosa según el agua del suelo distinguieron: terriherbosa y aquiherbosa. Y por último, en las deserta, es decir en las fitocenosis muy abiertas y discontinuas, según el carácter mesológico desfavorable causante de tal situación distinguen: a)siccideserta, la causada por la excesiva sequedad del medio, bien sea de origen climático o edáfico, como la salinidad; b)frigorideserta, la causada por el frío, propia de las altas montañas y de las zonas muy frías; c)littorideserta, la causada por la acción desertizante de la maresía o hálito salino marino; d)mobilideserta, la causada por la poca cohesión y movilidad del suelo, como arenales y cascajares; y e)petrideserta, la causada por la gran cohesión del terreno y limitada cubierta de suelos, como: rocas, muros, peñascos, cantiles, etc.

Clasificación de Huguet del Villar (1929). Para ordenar las fitocenosis de la tierra, es decir las comunidades vegetales y los ambientes o habitat en los que prosperan, propuso una clasificación ecológica de gran interés, y de terminología muy precisa, facilmente jerarquizable. En primer lugar reconoció tres grandes tipos de ecosistemas vegetales: A.Oecophytia, propio de cualquier estación o sustrato inerte (no vivo); B.Saprophytia, propio de medios biológicos en descomposición y C.Biophytia, cuyo soporte son los seres vivos. En la Oecophytia se pueden reconocer dos grandes grupos de ecosistemas: 1.Hydrophytia, que corresponde a las fitocenosis acuáticas o sumergibles; y 2.Pezophytia, propia de las estaciones terrestres no sumergidas. En la Hydrophytia, cuando los factores ecológicos que constituyen la estación están en armonía, es decir en equilibrio, las fitocenosis se designa como: 1a.Limnophytia. Cuando están en desarmonía, es decir en desequilibrio por predominio o carencia de algún factor, reciben nombres diversos: 1b.Halohydrophytia, cuando tienen exceso de salinidad; 1c.Oxydrophytia, cuando tienen exceso de acidez; 1d.Hydrothermophytia, cuando las aguas son excesivamente calientes; y por último 1e.Cryophytia, propia de hielos y nieves. En la Pezophytia, es decir en los ecosistemas terrestres no acuáticos, cuando los factores ecológicos que condicionan la estación se hallan en armonía, el medio y sus comunidades vegetales se designan como 2a.Mesophytia, en cuyo seno se pueden reconocer diversas subunidades: 2aa.Hhygrophytia, con humedad edáfica constante, 2ab.Subhygrophytia, con atenuación de algún factor; y 2ac.Tropophytia, con discontinuidad anual en la armonía. Cuando los factores ecológicos están en desarmonía, es decir en desequilibrio, las fitocenosis y sus habitats se designan del modo siguiente: 2b.Xerophytia, cuando hay deficiencia de agua edáfica - en cuyo seno pueden distinguirse diversas subunidades según sea la severidad del factor causante: 2ba.Mesoxerophytia, con deficiencia atenuada de agua; 2bb.Subxerophytia, con aumento de temperatura y ligera disminución de las lluvias; y 2bc.Hyperxerophytia, con deficiencia acusada de precipitaciones - 2c.Psychrophytia, cuando hay defecto de temperatura; 2d.Halophytia, cuando hay exceso de salinidad; 2e.Oxyphytia, cuando hay exceso de acidez; 2f.Psamophytia, cuando el suelo es arenoso móbil o poco cohesionados; 2g.Chersophytia, cuando los sustratos son especialmente secos o fisiológicamente secos; 2h.Petrophytia, en cuyo seno, cuando los sustratos son rocosos y poco alterados, se pueden reconocer como subunidades: 2ha.Chasmophytia, propia de fisuras y grietas de roquedos y 2hb.Lithophytia, propia de suelos incipientes de superficies de roquedos; por último, 2j.Paranthrophytia, que agrupa todas las fitocenosis ruderales.

En los ecosistemas vegetales saprófagos; B.Saprophytia, según sea el medio que utilizan los saprófitos se distingue entre: 3.Pezosaprophytia, para los medios terrestres o emergidos; y 4.Hydrosaprophytia, para los medios acuáticos o sumergidos. Por último, cuando se utiliza como sustrato en medio vivo, C.Biophytia, se distinguen: 5.Symphytia, cuando el medio es un vegetal, independientemente de su modalidad de dependencia (simbiosis, parasitismo, epifitia, etc.); y 6.Zoophytia, cuando el medio es un animal.

Clasificación propuesta por Ellenberg & Mueller- Dombois (1967). Fruto de diversas reuniones y múltiples aproximaciones propiciadas por la UNESCO entre 1964 y 1966, crea una serie de rangos, que en orden decreciente van desde la clase de formación o rango supremo, a las subclases, grupo de formaciones, formaciones, subformaciones o, incluso, las variaciones de éstas, siguiendo un método deductivo. Los criterios para delimitar las siete clases de formaciones son los fisionómicos clásicos: silva, fruticeta, herbosa, deserta, etc. Las subclases, en las unidades leñosas, se distinguen entre sí por la persistencia y xeromorfía de las hojas. En los grupos de formaciones deciden los caracteres climáticos y geográficos más sobresalientes. Las formaciones, en sentido estricto, corresponden a los grupos de fitocenosis más conspicuos y conocidos, que caso de resultar excesivamente grandes o ambiguos pueden segregarse en unidades menores en base a los caracteres morfológicos o ambientales más sobresalientes. En los grupos de formaciones deciden los caracteres climáticos y geográficos más sobresalientes. Las formaciones, en sentido estricto, corresponden a los grupos de comunidades vegetales más conspicuas y conocidas, que caso de resultar excesivamente grandes o ambiguas pueden segregarse en unidades menores en base a caracteres morfológicos o ambientales sobresalientes.

Se trata de una clasificación inteligente y abierta que se preparó para realizar una cartografía general de la vegetación de la Tierra, ya que, por falta de datos suficientes, no se podía plantear entonces un método inductivo puramente fitosociológico que tuviese jurisdicción en todo el Mundo. Las clases de formación que se aceptaron fueron las siguientes (entre paréntesis, el nombre en inglés adjudicado por sus autores y algunos posibles ejemplos): I.-Bosques cerrados (closed forests, selvas). II.-Bosques abiertos (woodlands, arboledas, parques, monte alto). III.-Arbustedas (scrublands, espinales, monte bajo, semidesiertos de arbustos). IV.-Matorrales (dwarfscrublands, tomillares, landas, semidesiertos de matas). V.-Vegetación herbácea terrestre (terrestrial herbaceous communities, prados, sabanas, praderas, megaforbios). VI.-Desiertos y otras formaciones muy abiertas (deserts and other scarcely vegetated areas, mobilideserta, rupideserta). VII.-Formaciones acuáticas (aquatic plant formations, helostadion, rizomenon, pleuston).

Bosques: sistematización

Los bosques constituyen un tipo natural de la vegetación terrestre extendida por todos los continentes con la sola excepción de las zonas muy áridas o polares que están ocupadas por los semidesiertos y desiertos. En general, representan la etapa madura, estable o clímax, en la sucesión ecológica (series de vegetación), y son muy variables en su aspecto, hábitat y composición florística. La extensión de los bosques naturales se ha reducido notablemente en toda la tierra, debido a las actividades humanas, sobre todo por la utilización agrícola y ganadera de los territorios y por el empleo del recurso forestal para la obtención de madera y carbón vegetal.

Los bosques están formados por árboles, al menos en su estrato superior. En muchas ocasiones, por su proximidad y frondosidad, las copas se traban entre sí y forman un dosel superior contínuo dando origen a los llamados bosques cerrados o densos (closed forests). En otras ocasiones, sobre todo en climas más secos, de un modo natural los árboles se hallan más separados o algo dipersos, por lo que no llegan a entrecruzar sus copas y, en consecuencia, el sotobosque es más luminoso dando lugar a los llamados bosques abiertos o arboledas (open forests, woolands).

Las importantes modificaciones en el aspecto y composición biótica de los bosques naturales y de sus estepas de sustitución, causadas por las variaciones climáticas, edáficas y geográficas del entorno, ha permitido que puedan reconocerse fronteras objetivas y obvias en la vegetación. Una vez conocidos los límites vegetacionales y sus causas, se ha podido medir y evaluar estadísticamente los valores climáticos umbrales que los discriminan; para más tarde establecer los rangos de los modelos bioclimáticos actuales, que siempre se ha intentado que fuesen parámetros e índices facilmente asequibles y globales. La utilización de los modelos biofísicos establecidos, unido al conocimiento teórico y cartográfico de una buena parte de los límites de las series de vegetación europeas, ha permitido diseñar el primer Mapa Bioclimático de Europa a escala 1:10.000.000, para la ocasión de mi Doctorado Honorario en la Universidad de Granada. Los bosques de la tierra se han tratado de sistematizar por diversos autores atendiendo a criterios: morfológicos, sucesionales, florísticos, ecológicos, fitosociológicos, etc. Por su interés sintético se van a enumerar algunas de las ordenaciones y clasificaciones más útiles.

Tamaño de los árboles. Por el tamaño y estructura que adquieren los bosques cuando alcanzan su madurez, en relación con los biotipos de los árboles maduros predominantes pueden ordenarse en: megabosques (> 50 m, con megafanerófitos), macrobosques (20 - 50 m, con macrofanerófitos), mesobosques (8 - 20 m, con mesofanerófitos) y microbosques (3 - 8 m, con microfanerófitos).

Persistencia de las hojas. Por la persistencia de las hojas en las ramas de los árboles, se puede distinguir entre los bosques que siempre las muestran verdes: bosques sempervirentes o perennifolios, y los que carecen de hojas durante la época desfavorable del año: bosques deciduos o caducifolios, tanto si las desprenden en la época seca como en la fría del año. Dentro de la categoría de los caducifolios se incluyen los bosques marcescentes, es decir los que mantienen durante largo tiempo las hojas secas en las ramas sin que se desprendan. También se pueden reconocer como un tipo particular los bosques semideciduos o semisempervirentes, que son los que muestran una proporción más o menos equilibrada de especies arbóreas perennifolias y caducifolias.

Forma y consistencia de las hojas. Por la forma y consistencia de las hojas se pueden distinguir los bosques planifolios, de hojas planas más o menos anchas (broad leaved forests); los bosques esclerófilos, de hojas planas anchas, o estrechas pero coriáceas; los bosques aciculifolios, de hojas aciculares más o menos largas; y también los bosques palmáceos, formados por árboles culminados por grandes rosetones de hojas palmatiformes o pinnatisectas. Para mayor precisión, se puede hacer referencia al tamaño o textura de las hojas reconociendo los tipos siguientes: nanofilas (hojas de limbo muy pequeño, 500 cmý), leptofilas (hojas de limbo estrecho y delgado), esclerofilas (hojas planifiolias coriáceas), malacofilas (hojas de consistencia blanda), escuamiformes (hojas nanofilas o microfilas escamosas), etc.

Bosques primitivos, primarios y secundarios. En función de la naturalidad, o grado de alteración, puede distinguirse entre bosques primitivos (vírgenes), primarios (potenciales) y secundarios (sustitución).

Los bosques primitivos o vírgenes, son los que nunca han sido alterados por el hombre, bien porque rara vez ha accedido a ellos, o porque el grado de intervención humana ha sido siempre limitada y no han sido talados (a los sumo alguna pequeña entresaca ocasional). Por hallarse bien conservados mantienen su estado de equilibrio climácico, es decir, representan la etapa madura o clímax de la vegetación natural potencial primitiva. Es característico de estos bosques la existencia de árboles muy añosos, vivos o caidos, junto a otros más jóvenes, como resultado del dinamismo interno creado por la senescencia, muerte o abatimiento natural (por rayos, vendavales, etc.) de otros árboles. También suele ser habitual que se pueda transitar sin grandes dificultades por el sotobosque, salvo por la presencia de los troncos de los árboles caidos, que no suele ser muy denso.

Los bosques primarios o potenciales, son aquellos que se encuentran en su óptimo climácico o en camino hacia él, en equilibrio con las actuales condiciones mesológicas que imperan en las estaciones donde vegetan. Si no han sido nunca explotados o talados por el hombre, los bosques primarios corresponden a los bosques primitivos o vírgenes; pero si han sido muy alterados o previamente talados por completo, cuando sobreviene su recuperación hacia su óptimo estable (a veces a través de un bosque secundario), en algunas ocasiones el equilibrio se alcanza en tipos de bosques distintos a los que existieron en el lugar como bosques primitivos. Estos casos son habituales cuando los bosques primitivos destruidos representan reliquias, comunidades permanentes, o estaban desarrollados sobre suelos que se han erosionado acusadamente. Por ello, aunque este fenómeno resulte ser demasiado frecuente ni extenso a escala global, no pueden considerarse siempre como iguales los bosques primarios (o potenciales) y los bosques primitivos (o vírgenes).

Los bosques secundarios son claramente distintos a los primarios y a los primitivos: Aparecen de un modo natural como resultado de la sucesión secundaria, a partir de etapas subseriales preexistentes. En los climas húmedos es bastante frecuente que trás la destrucción del bosque primario por fuegos,avalanchas o talas abusivas, debido a la sucesión progresiva se alcance un aparente equilibrio a través de en un tipo de bosque de crecimiento rápido y madera blanda (preclímax o anteclímax), que tiene poco que ver con el bosque primario o primitivo (postclímax). Estos bosques secundarios, formados por árboles poco longevos, son reemplazados a su vez por los bosques primarios climácicos, debido a la paulatina entrada y desarrollo en su seno de las especies arbóreas características del bosque primario, de crecimiento más lento, mucho más longevas y que ya tienen maderas más pesadas y duras. Existen numerosos ejemplos; así en los territorios boreo- continentales norteamericanos, los bosques climatófilos primarios son aciculifolios de coníferas y corresponden a diversas asociaciones dominadas por especies de Picea y Abies (Piceetalia glauco-marianae), en tanto que los bosques secundarios son planocaducifolios y pertenecen a asociaciones presididas por especies de Betula y Populus (Betulo papyriferae - Populetalia tremuloidis). También en el Pirineo central, en el piso altimontano húmedo, el bosque primario es un bosque de abetos (Goodyero-Abietum), en tanto que el secundario es un bosque deciduo de crecimiento rápido, en el que son comunes serbales, avellanos, abedules y álamos temblones (Betulo carpaticae - Populetum tremulae).

Clasificaciones forestales en base florística. Un sistema de clasificación de los bosques bastante utilizado, sobre todo a nivel regional, es nombrarlos en base a la especie del árbol más significativo o dominante, bien utilizando su nombre común o bien el nombre latino específico. También resulta útil, si se emplea el nombre vulgar, destacar entre paréntesis su equivalencia científica. Algo menos frecuente es designar los bosques con los epítetos derivados de grupos sistemáticos de mayor rango (familias, órdenes, clases). Estos casos suelen conllevar una intención de diagnosis fisionómica o ecológica, p. ej: bosques de coníferas, de lauráceas, de leguminosas, de bambusáceas, etc. Un ejemplo derivado del empleo de los nombres comunes es la clasificación forestal de los principales tipos de bosques naturales de España, que ordenados alfabéticamente son los siguientes:

Abedulares de abedul péndulo (Betula pendula) Abedulares de abedul pubescente (Betula pubescens) Abedulares de abedul carpático (Betula carpatica) Abedulares de abedul celtibérico (Betula celtiberica) Abedulares de abedul nevadense (Betula fontqueri) Abetales (Abies alba) Acebedas (Ilex aquifolium) Acebuchales (Olea europea var.sylvestris) Alamedas (Populus alba) Alcornocales (Quercus suber) Alisedas (Alnus glutinosa) Arcedas (Acer sp.pl.) Avellanedas (Corylus avellana) Coscojares (Quercus coccifera) Choperas (Populus nigra) Encinares de encina castellana (Quercus rotundifolia) Encinares de alsina catalana (Quercus ilex) Enebrales de enebro oxicedro (Juniperus oxycedrus) Enebrales de enebro costero (Juniperus macrocarpa) Fresnedas (Fraxinus sp.pl.) Hayedos (Fagus sylvatica) Olmedas (Ulmus sp.pl.) Pinsapares (Abies pinsapo) Pinares de pino negro (Pinus uncinata) Pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris var.pl.) Pinares de pino salgareño (Pinus nigra var.pl.) Pinares de pino negral (Pinus pinaster var.pl.) Pinares de pino piñonero (Pinus pinea) Pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) Pinares de pino canario (Pinus canariensis) Robledales de roble carbayo (Quercus robur var.pl.) Robledales de roble albar (Quercus petraea) Robledales de roble melojo (Quercus pyrenaica) Robledales de roble pubescente (Quercus humilis var.pl.) Robledales de quejigo valenciano (Quercus faginea var.pl.) Robledales de quejigo gaditano (Quercus canariensis) Robledales de quejigo potugués (Quecus broteroi) Sabinares de sabina albar (Juniperus thurifera) Sabinares de sabina negral (Juniperus phoenicea) Sabinares de sabina caudada (Juniprus turbinata) Sabinares de sabina canaria (Juniperus canarensis) Saucedas (Salix sp.pl.) Tarayares (Tamarix sp.pl.) Tejedas (Taxus baccata)

Clasificaciones ecológicas. Están basadas en utilizar algún factor mesológico destacable que concurra en la estación (clima, suelo, etc.) o que determine su hábitat. También pueden responder a una conjunción de factores fisonómicos y ecológicos (formaciones). Bajo este epígrafe se incluyen todas las tipologías que tratan de sistematizar la vegetación forestal atendiendo a criterios ambientales, bien sean estos fisonómico-ecológicos, mesológicos o fitosociológicos.

Fisonómico-ecológicas. Atendiendo tanto a la fisonomía resultante de la organización espacial de las plantas predominntes en los bosques, como a los criterios bioclimáticos imperantes, de acuerdo con Brockman-Jerosh & Rübel (1919), y con algunas modificaciones de Rivas Goday (1961) o propias, pueden reconocerse y definirse los siguintes tipos fundamentales de formaciones fisonómico- ecológicas boscosas propias de la pezophytia: pluvisilva, hiemisilva, laurisilva, durisilva, aestisilva y aciculisilva (véase tabla). En los ecotonos de estas formaciones básicas pueden reconocerse también las intermedias o híbridas, entre ellas: pluvi-hiemisilva, pluvi-laurisilva, duri-aestisilva, aesti-aciculisilva, etc.

Las formaciones climatófilas pluvisilva y hiemisilva son exclusivamente tropicales. La pluvisilva es macro- megatérmica, húmedo-hiperhúmeda, sempervirente y carece de estación seca a lo largo del año (Iodý>3.0). La hiemisilva es meso-megatérmica, seco-subhúmeda, decidua, y muestra una estación seca durante el año. Como buenos ejemplos se pueden poner las selvas pluviales tropicales de la Amazonía, del Zaire o de Indonesia; y para la hiemisilva: la yungla monzónica decidua de las Indias Orientales, los bosques caducifolios del Cerrado brasileño (Cerradao), y los bosques sabaneros espinosos decíduos de copas aparasoladas de Africa centroriental. 

La laurisilva se halla tanto en los territorios lluviosos de bioclima tropical como en los templados macrotérmicos, pero en ambos casos carentes de una estación seca durante la época cálida del año. El bosque sempervirente, lustroso y planifolio, no posee las lianas de tronco grueso tan frecuentes en las pluvisilvas, y el sotobosque suele ser bastante denso y en general poco favorable para transitar. En las cinturas latitudinales ecuatorial y eutropical ocupa principalmente las zonas mesotermas de las montañas (pisos meso y supratropical), en tanto que en las cinturas subtropical y bajotemplada se halla a nivel del mar o en altitudes poco elevadas. Buenos ejemplos de bosques de laurisilva son las yungas andinas de nieblas y los bosques subtropicales o bajotemplados lauroides de China. 

Las formaciones esencialmente extratropicales son: durisilva, aestisilva y aciculisilva. La durisilva clásica corresponde a bosques de clima mediterráneo pluviestacional seco-subhúmedo, infra-supramediterráneos (It.100-500), cuyo denominador común es la existencia de un largo periodo estival con déficit hídrico (P23ø N & S) que coincidiendo con el verano (época más cálida del año) existe un periodo de sequía en el que al menos durante dos meses consecutivos la precipitación (mm) es menor que el doble de la temperatura (centígrados) [P < 9.0), el valor de compensación (C0) se calcula multiplicando por diez el resultado de la sustracción entre 9.0 y el Ic de la estación: En los climas continentales (Ic> 18.0) extratropicales, el valor de compensación (C) se suma al número correspondiente al índice de termicidad: 

Este valor de compensación (C) se calcula según sea la cifra del índice de continentalidad simple (Ic). Así, cuando la continentalidad es moderada (18.0 21.0), el valor de compensación se calcula mediante un sumatorio cuyos valores parciales (C1, C2, C3, C4) son proporcionalmente mayores debido al incremento del factor multiplicador (fi) en función del aumento de la continentalidad. 

Los valores de compensación de aplicación, en función de los valores del índice de continentalidad simple (Ic) y del factor de multiplicación (fi) se obtienen de la siguiente forma: (...)

Zonas Latitudinales de la Tierra. En la Tierra se pueden distinguir tres amplias zonas latitudinales: 1. Tropical, 2. Templada, 3. Boreo-Polar; cada una de ellas con varias cinturas latitudinales: 1a. Ecuatorial, 1b. Eutropical, 1c. Subtropical, 2a. Bajotemplada, 2b. Eutemplada, 2c. Altotemplada, 3a. Boreal, 3b. Antiboreal, 3c. Artica, 3d. Antártica. Estas unidades latitudinales no se corresponden con los macrobioclimas pese a su homonimia.

Valores de Termicidad de la Tierra. Entre las maneras de expresar la termicidad de los biomas de la Tierra, el valor de la temperatura media anual ha sido el más asequible y utilizado. Los intervalos y adjetivos que empleamos en esta síntesis tienen sólo un cierto paralelismo con las zonas y cinturas latitudinales de la Tierra, ya que las corrientes marinas y el efecto de la continentalidad distorsionan en buena medida la posible correspondencia. Para conseguir mayor precisión es necesario acudir a los bioclimas y sobre todo a los valores de los termotipos (It, Itc y Tp). Para expresiones generales del termoclima se reconocen tres grandes grupos térmicos, que se subdividen en ocho tipos térmicos: 1a. Muy cálido (hot), 1b. Cálido (warm), 2a. Templado-cálido (warm-temperate), 2b. Templado- fresco (cod-temperate), 2c. Templado-frío (cold-temperate), 3a. Fresco (cold), 3b. Muy frío (very cold), 3c. Extremadamente frío (extremely cold).

Termotipos y horizontes bioclimáticos. En cada bioclima se pueden reconocer numerosas formaciones y comunidades vegetales en función de las variaciones térmicas y ómbricas que acontecen, tanto por razones altitudinales como latitudinales. De un modo general, se ha tratado de hacer corresponder los grandes cambios vegetacionales con aquellos valores térmicos y ombrotérmicos que los pusiesen de manifiesto. En cada macrobioclima se han reconocido por separado las unidades termoclimáticas y las ombrotermoclimáticas, cuya conjunción constituye la diagnosis correspondiente al piso bioclimático, al que corresponde un conjunto preciso de tipos de vegetación, cuyas fronteras se ha tratado de hacer coincidir con los umbrales termoclimáticos (Tp, It, Itc) u ombrotermoclimáticos (Io) que rigen y delimitan sus unidades tipológicas.Los termotipos bioclimáticos y las subunidades equivalentes u horizontes bioclimáticos que reconocemos en la Tierra, ordenados en función de sus índices de termicidad (It, Itc) o de la temperatura positiva anual (Tp) son los siguientes (véase Tabla *).También puede resultar útil y preciso establecer una correspondencia general entre los termoclimas y los valores térmicos expresados en temperatura positiva (Tp) o índice de termicidad (It) en la Tierra. En este sentido distinguimos seis tipos térmicos: 1. Megatérmico, 2. Macrotérmico, 3. Mesotérmico, 4. Microtérmico, 5. Hipermicrotérmico y 6. Pergélido, que en el seno de los cinco primeros puede reconocerse subtipos equivalentes (superior e inferior).

Ombroclima y Ombrotipos. m. El ombroclima es parte del clima que se refiere a las lluvias o precipitaciones. La cantidad de lluvia que cae en una localidad se expresa en litros por metro cuadrado o, lo que es lo mismo, en milímetros de altura. En esta clasificación mas que el valor absoluto de la precipitación medida en pluviómetro, se utiliza como expresión del ombroclima la razón ombrotermoclimática que corresponde con el índice ombrotérmico anual (Io), y cuyas unidades denominamos ombrotermotipos. Para el conjunto de la tierra reconocemos 36 ombrotipos, distribuidos en los cinco macrobioclimas: tropical (9 tipos), mediterráneo (9 tipos), templado (6 tipos) y polar (6 tipos); cuyos valores límite son los siguientes:

Macrobioclima  Ombrotipo  Io
Tropical 1.- Ultrahiperhúmedo 20.0 
Mediterráneo 1.- Ultrahiperhúmedo  22.0
Templado 4.- Semiárido  24.0 
Boreal 4.- Semiárido  26.0
Polar 4.- Semiárido  26.0

Piso Bioclimático. m. Cada uno de los tipos o grupos de medios que se suceden en una cliserie altitudinal o latitudinal. Se delimitan en función de los factores termoclimáticos (termotipos, tp) y ombrotermoclimáticos (ombrotermotipos, Io) cambiantes, a cada uno de los cuales corresponden determinadas comunidades vegetales. Aunque el fenómeno de la zonación tiene valor universal, cada región o grupo de regiones biogeográficas afines posee sus peculiares pisos bioclimáticos, en los que existen comunidades vegetales de estructura y composición florística particulares que se han denominado cinturas o pisos de vegetación. 
Por conveniencias de nivel global, derivadas de sus peculiaridades climáticas y florísticas, se reconoce una secuencia altitudinal o latitudinal de termotipos (termopisos) en cada uno de los macrobioclimas de la Tierra. Tropical (infra-, termo, meso-, supra-, oro-, crioro- criodesértico, pergélido), mediterráneo (infra-, termo-, meso-, supra-, oro-, crioro-, criodesértico, pergélido), tempaldo (infra- (infracolino), termo- (termocolino), meso- (colino), supra-(montano), oro- (subalpino), crioro-(alpino), criodesértico, pergélido), polar (tundral, criodesértico, pergélido).

Variantes bioclimáticas. Se trata de variaciones climáticas de importancia, que acaecen en determinados macrobioclimas y bioclimas de la Tierra. Los tipos más significativos son: Estepario, Submediterráneo, Bixérico, Anfitropical, Seropluvial.

Estepario. Variante bioclimática templada, boreal, polar o mediterránea de tendencia continental (Io > 18), en la que además de poseer una precipitación del trimestre estival superior a la del trimestre invernal [Ps > 1.2 Pw], el índice ombrotérmico anual debe estar comprendido entre 0.1 a 4.6 [Io > 0.1 - 4.6] y al menos en un mes del verano (Ps1) la precipitación en mm debe ser inferior al triple de la temperatura en grados centígrados [Psi: P < 2.5T].

Bixérico. Variante bioclimática tropical, en la que existen dos periodos anuales de aridez (P 2T), al menos en algún mes de los trimestres de los solsticios (Tr1, Tr3) , separados por otros dos periodos más lluviosos durante los trimestres equinociales (Tr2, Tr4). Esta variante no opera ni en el bioclima tropical pluvial, ni en el tropical hiperdesértico.

Anfitropical. Variante bioclimática tropical en el que las precipitaciónes correspondientes al trimestre del solsticio invernal (Tr1 y Tr3 en el hemisferio norte y sur, respectivamente) son superiores a las del trimestre estival (Tr3 y Tr1 en el hemisferio norte y sur, respectivamente). Esta variante no opera ni en el bioclima tropical pluvial ni en el tropical hiperdesértico.

Seropluvial. Variante bioclimática tropical en la que la precipitación de los primeros meses del solsticio de verano (junio y julio en el hemisferio norte y diciembre y enero en el hemisferio sur) es al menos 1.3 veces inferior a la correspondiente a los dos meses que los siguen. Esta variante no opera ni en el bioclima tropical pluvial ni en el tropical hiperdesértico. Esta variante bioclimática pone de manifiesto los bioclimas monzónicos (pluviestacionales, xéricos y desérticos) a los que llegan tardíamente las lluvias estivales, circunstancia habitual hacia el occidente en las zonas eutropicales de continentes o subcontinentes (Africa eutropical, Indostán, etc.).

Teniendo en cuenta el gigantesco panorama investigador de la Ecología, que como disciplina globalizadora se interesa por toda la información científica de la biosfera, es obvio que para poderla manejar por encima de niveles generalistas se debe parcelar alrededor de temas y disciplinas especializadas más concretas. Sólo de este modo, dada la limitada temporalidad intelectual de los individuos humanos, se puede hacer avanzar eficazmente la ciencia. Por todo ello, estimo que la mejor estrategia para la transmisión de los avances científicos es intentar quintaesenciar los nuevos conocimientos desponjándolos de todo lo accesorio, para de este modo poderlos transmitir con la claridad de una verdad de Perogrullo. Este procedimiento que expongo no es otra cosa que seguir el método que nos marcó nuestro gran pensador y maestro universitario D. José Ortega y Gaset. Aunque mi interés y curiosidad científica cubra hoy toda la tierra y esté tratando de globalizarla, soy consciente de que sólo soy algo experto en una pequeña parcela de laBotánica ecológica,que se denomina la Fitosociología; por lo que he de reconocer que dispongo de pocas armas para tan ambiciosa empresa. Afortunadamente, ni estoy sólo, ni soy el único iluso que pretende modelizar poco a poco la Naturaleza. Mi objetivo personal es llegar a saber algo sobre las pautas que la rijen, y mi compromiso, participar solidariamente hasta el final en ese equipo de corredores que van escudriñando la Naturaleza y transportando con ilusión y amistad la antorcha del ideal de nuestra ciencia.

Referencias: Holdrige, L.R. 1967: Life zone ecology. 206 pp. San José Koeppen, W. 1918: Klassification der Klimate nach Temperatur, Niederschlag und Jahreslauf. Petermanns Geogr. Mitt. 64: 193-203, 243-248. Koeppen, W. 1936: Grundiss der Klimakunde. 2 Aufl. 388 pp. + 9 tables. Berlin & Leipzig. Thornthwaite, C.W. 1931: The climates of North America according to a new classification. Geogr. Rev. 21:633-655 Thornthwaite, C.W. 1933: The climates of the Earth. Geogr. Rev. 23:433-440. Troll, C. & Paffen, K. 1964: Die Jahreszeitenklimate der Erde. (Summary: The seasonal climates of the Earth). Erdkunde 18:1-28 + map. Walter, H. 1970: Vegetationszonen und Klima. 244 pp Stuttgart. Walter, H. 1976: Die oekologische Systeme der Kontinente. Prinzipien ihrer Gliederung mit Beispielen. 132 pp. Stuttgart.